Diana Morales, Lo Espejo:
“ES IMPORTANTE PERSISTIR EN EL RECLAMO”
A Sara Silva Muñoz, de 54 años de edad, le diagnosticaron una nefritis en el Hospital Barros Luco, comuna de San Miguel, por lo cual debió estar internada durante una semana. En el recinto, según se comprobó posteriormente, resultó contagiada con una bacteria, la cual mostró sus síntomas 4 días después del alta médica. Sara, según cuenta su nuera, Diana Morales Riquelme, de 26 años de edad (en la imagen), regresó al Hospital, pero “sólo le dieron paracetamol y la enviaron de regreso a la casa”. Como los problemas respiratorios persistían, la madrugada del 8 de mayo de 2008 su familia decidió llevarla de urgencia a la Posta Central, “pero por error mi suegro entró con ella al Hospital Clínico de la Universidad Católica, que está cerca de ahí”.
Aquí comenzó la parte burocrática de la experiencia, pues el recinto no registró a la paciente según lo dispuesto en la Ley 19.650, que define el concepto de ‘urgencia con riesgo vital’. El resultado: Por 70 días de internación en la UCI, el Hospital exigía el pago de $23 millones, que haría efectivo a través del cheque en garantía que tenía desde el ingreso de la paciente.
“Yo no me quedé tranquila. Leí en Internet sobre la Ley de Urgencias Médicas (que obliga a Fonasa a financiar las atenciones de urgencia que se realicen en centros privados), fui a muchas oficinas públicas. Las respuestas siempre eran negativas y mi suegro se desesperaba. Yo no. Persistí. Un día, esperando más de media hora en Fonasa, vi un afiche de la Comisión Defensora Ciudadana y de tan aburrida me puse a leer un díptico. Así fue como llegué a la Comisión”, relata Diana, quien reafirma que “guagua que no llora, no mama. A nosotros nos presionaron muchísimo, pero no nos quedamos tranquilos hasta conseguir el objetivo, porque sabíamos que esto era injusto. Yo aprendí que es importante la persistencia en el reclamo”.
Tras una primera gestión de la Comisión Defensora Ciudadana, la Superintendencia de Salud acreditó que esta situación debía ser cubierta por la mencionada Ley de Urgencias Médicas, y así se logró una reconsideración de Fonasa para que la deuda quedara en $10 millones. Esto, sin embargo, seguía siendo excesivo e injusto.
La insistencia de la Comisión logró que el 29 de septiembre de 2009 el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) instruyera el pago de la totalidad de la deuda.
Superado ese problema, Diana busca hoy que el Hospital Barros Luco indemnice a su suegra, quien ha quedado postrada y oxígeno dependiente.- |